El Loch Ness de Colombia – Como el oro negro inundó a Arauca y secó una laguna

Habitante de Arauquita ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Habitante de Arauquita ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Como gigantes azules se ve la cordillera frente a la alfombra verde de los Llanos Orientales. Las fortalezas militares de bolsas de arena que se levantan a ambos lados de la carretera, parecen castillos medievales. Pero detrás de ellos, se asoman tanquetas de guerra con ametralladoras caladas. En zigzag se cruza los retenes para entrar a Arauca. Se siente como ingresar a una zona de evacuación, pero es solo el primer anillo de seguridad que se extiende alrededor de los pozos petroleros.

A pesar de – o tal vez por – esta conducta de seguridad uno no se siente muy seguro en la región fronteriza con Venezuela. “Todo está muy cerrado, muy vigilado y controlado y a veces pareciera que este es otro país”. Así, un funcionario de la Defensoría del Pueblo en Arauca capital describe las instalaciones petroleras. Él pide anonimato y suspira: “el petróleo trajo los problemas a Arauca”.

Retenes en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Retenes en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Sin permiso de las empresas petroleras es imposible acercarse a los pozos rodeados por ejércitos privados y batallones minero-energéticos. Adentro de las instalaciones fueron construidas ciudades propias, autónomas y exclusivas para los obreros petroleros. Los conflictos son inevitables, porque las ganancias del petróleo no llegan a la gente de la región. Pero el hecho de que las compañías petroleras se aíslen, tiene sus razones.

Desde mediados de los 80, se ha perforado el suelo fértil de la región remota de Arauca. La empresa estadounidense Occidental de Colombia (OXY) anunció en 1983 que encontró petróleo en la zona de Caño Limón. Se estimó que ahí se ocultaban hasta 2.000 millones de barriles. Hasta hoy, es el segundo yacimiento más grande jamás descubierto en Colombia. El problema, se encontraba debajo de un ecosistema altamente sensible, el de la Laguna de Lipa.

Lipa es un biotopo, un humedal gigantesco, que se extiende con sus selvas, esteros, ríos y caños por un territorio del tamaño del departamento de Quindío. Es un ecosistema de una biodiversidad particular que pertenece a la región de la Orinoquia. Su riqueza de aves fue reconocida internacionalmente. Según las comunidades que lo habitan, la laguna tenía un espejo de agua permanente de diez a doce hectáreas, que es más o menos ocho veces la Plaza de Bolívar en Bogotá. Sin embargo, los datos oscilan porque se trataba de un ecosistema variable, es decir, que dependía mucho de las épocas de lluvia y de sequía.

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Cerca de Chipirón ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

“Allá había cualquier cantidad de animales, de fauna y flora”, explica uno de los voceros de las comunidades de Lipa. Como maestro en un pueblo cerca de la laguna conoció en la década de los 70 su biodiversidad. Como muchos otros entrevistados también pide anonimato porque la situación de riesgo para líderes sociales en Arauca – igual como en muchas otras regiones del país – se ha empeorado mucho. Según datos del Instituto de Estudios sobre la Paz y el Desarrollo (Indepaz),  293 defensores de Derechos Humanos han sido asesinados en Colombia desde la firma del Acuerdo de Paz en diciembre de 2016. Por miedo de represiones, muchos de los entrevistados retiraron su declaración de consentimiento con la publicación de sus nombres y fotos poco antes de la edición de este reportaje. Sin embargo, lo que estas personas quieren defender es la propia naturaleza. Lastimosamente, activistas del medio ambiente pertenecen al grupo aún más amenazado.

La biodiversidad que describe el maestro anónimo, era desde 1976 hasta el descubrimiento del petróleo, un Santuario de Flora y Fauna, declarada y protegida por el INDERENA (Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente). Todo Arauca rebosaba de una naturaleza abundante, como una tina boscosa, profundamente húmeda y llena de un sistema fluvial insaciable. Pero Lipa aun para Arauca era algo especial. Como por ejemplo por el llamado Salto de Lipa, que con sus pocos metros de altura debió haber sido algo único en esta zona plana. “Esta laguna conservaba culebras de gran inmensidad. También, Habían muchísimos chigüiros y dantas” se apasiona contando el entusiasmado maestro. Pero sobre todo era el desovadero y vivero de la fabulosa riqueza de peces de Arauca, que llegó a su fin con la explotación petrolera.

“El Caño Limón era tan grande que se regaba por diferentes partes y cogió a diferentes cauces de ríos”, cuenta una propietaria de una finca cerca de Saravena, que está a unos 100 kilómetros de distancia de la laguna. Su ojos brillan cuando se acuerda de su juventud: “Había tanto pescado en las orillas de las fincas que era como irse debajo de un árbol con unas arinitas y el pescado llegaba por montones, unos pescados grandísimos, hoy en día ni hay los chiquitos, ya no hay pescados por ninguna parte.”

Los lugareños cuentan que a menudo se escuchaba un zumbido misterioso. “En los años 1985 al 1990 aún se escuchaba el rugir de la laguna”, aclara la campesina con un dolor profundo. “Según mitos, era que dentro de la laguna había una gran serpiente que cuando se movía hacia rugir la laguna”. La leyenda del “monstruo” de la laguna fue transmitida de generación a generación y ha encontrado su camino a la mitología regional. Pero a principios de los 1990, el Loch Ness colombiano desapareció poco a poco “a raíz de las prácticas de la industria petrolera” y finalmente dejó de existir sin que la mayoría de los colombianos se hubiesen dado cuenta. Hoy solo se quedan algunos recuerdos, no existen fotos ni investigaciones sobre este fenómeno natural, es un mito como el del lago Ness en Escocia. La desaparición de este santuario que no fue protegido por el Estado Colombiano es inaceptable por los habitantes de la región.

Tanquetas de guerra al lado de un puente cerca de Saravena ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Tanquetas de guerra al lado de un puente cerca de Saravena
©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Desde los años 50 y 60 los llamados colonos penetraron Arauca, la cual estaba poblada por varias etnias indígenas. En los 70, detrás de los colonos vinieron los cultivadores de marihuana y más tarde los de coca. Las desforestaciones de las plantaciones legales e ilegales condujeron a las primeras segmentaciones y reubicaciones de cauces de ríos que alimentaron la laguna. Pero el cambio más dramático vino con el boom del petróleo en los 80.

La hoy tercera compañía petrolera más grande del mundo, la tejana OXY, acordó en este tiempo con la empresa colombiana semi-estatal ECOPETROL la explotación de los yacimientos debajo del estero de Lipa. Para este propósito, el Estado colombiano retiró el decreto, que designó a Lipa el estatus de reserva natural que prohibía cualquier extracción con fines económicos. En 1986, OXY pudo plantar la única plataforma petrolera offshore (costa afuera) jamás construida en tierra firme colombiana. Único también es el puente de 3,2 kilómetros de longitud que sobre zancos conecta las instalaciones con la orilla de la laguna y que sigue siendo la única conexión ferroviaria en la región hasta el día de hoy.

Reten en la entrada a Caño Limón ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Reten en la entrada a Caño Limón ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

La isla artificial bautizada Chipirón fue declarada por los logros de ingenieros como un proyecto emblemático nacional. Desde la plataforma, se pueden perforar y conectar hasta 30 pozos diferentes. A través de un oleoducto de cientos de kilómetros de longitud, el petróleo se envía directamente al puerto caribeño Coveñas y se embarca desde allá a todo el mundo. Por primera vez y por medio de este yacimiento petrolero, nombrado por el Caño Limón, Colombia pudo auto-abastecerse del oro negro y se consideró un paso importante hacia la independencia económica y nacional del país.

“Chipirón es la mejor muestra de la sana convivencia entre agua y petróleo, así como una demostración de la ingeniería, innovación y tecnología al servicio del país” aseguró el año pasado el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, a la revista económica Portafolio. Incluso, la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (ACIPET) condecoró a OXY en 2015 con un premio por su desempeño innovador en el campo de la producción segura de petróleo y la conciencia ambiental.

Sin embargo, como era común que la laguna creciera en la temporada de lluvias, ya en el primer año se inundaron las instalaciones modernas de OXY. “Por eso pusieron una palizada metálica, con un muro y otros taponamientos, para evitar daños (en el futuro)”, explica uno de los voceros de la comunidad. El hecho de que por estas intervenciones otras áreas cercanas fueran inundadas o afectadas, debía ser previsto, pero aparentemente no fue tomado en cuenta por la compañía.

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©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Esto probablemente condujo a una especie de carrera de armamentos en la construcción de terraplenes y diques. Por un lado, los campesinos trataron de proteger sus campos y aldeas, por otro lado, buscaron tener suficientes aguas para sus cultivos. El equilibrio y balance hídrico quedó destruido. ¿Quién arrojó la primera piedra? – o mejor dicho, ¿Quién construyó la primera presa? – ya no se podrá comprobar. Un estudio reciente de la Corporación Autónoma Regional de Orinoquía (CORPORINOQUIA) enumera represas simples, bloqueos naturales y barreras sofisticadas construidas en cemento. CORPORINOQUIA es responsable del cumplimiento de las normas ambientales, multó y sancionó reiteradamente a diferentes empresas, pero hasta el momento no se ha pronunciado oficialmente por las acusaciones en el caso de Lipa.

En el proceso de la extracción del petróleo es común, que del fluido que se extrae del subsuelo durante el proceso de bombeo del petróleo salga agua subterránea. Los temores de los agricultores de la región son que – al menos no siempre – la empresa no haya descontaminado estas aguas en las piscinas de captura designadas y no la hubiese devuelto limpia a la laguna. En los siguientes años del comienzo de la explotación petrolera, hubo varias mortandades piscícolas gigantes que afectaron a toda la región de Arauca. Los peces en descomposición que dejaron las inundaciones en los campos se convirtieron en un problema de salud público, cuenta la fuente en Saravena. La Fundación El Alcaraván, apoyada por ECOPETROL, recomendó a los campesinos la producción de carne en masa. Hoy en día, la abundancia de peces – igual como el rugir de la laguna – es una leyenda y la gente ha tenido que cambiar sus alimentos y su cultura.

Otro efecto secundario fue el resurgimiento del conflicto armado. Desde sus comienzos guevaristas en la década de 1960, el ELN, el Ejército de Liberación Nacional, declara que ha estado luchando contra el imperialismo y la explotación de los recursos nacionales por parte del capitalismo extranjero. Sin embargo, esta guerrilla de izquierda se ha visto envuelta en una dependencia diabólica con la industria petrolera a través de secuestros y las llamadas “vacunas” (extorsiones). Parte de la culpa de este dilema la tiene la empresa alemana Mannesmann AG, que había sido comisionada para construir el oleoducto. Fueron ellos que transfirieron el primer millón de marcos a la guerrilla con el fin de pagar el rescate de varios ingenieros alemanes.

“ELN presente 51 años” grafiti cerca de Saravena ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
“ELN presente 51 años” grafiti cerca de Saravena ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Para eso, la Mannesmann AG había enviado a Arauca el espía alemán Werner Mauss. No se sabe cuánto pagó Mauss por la liberación de los rehenes, pero se asume que no fue el único pago y que más tarde siguieron pagando vacunas y rescates. Cuando el político del Partido Verde y representante especial del gobierno alemán para las conversaciones de paz con el ELN, Tom Koenigs, visitó Arauca el año pasado, conmovió a los araucanos confirmándoles una culpabilidad histórica de Alemania con el pueblo araucano. En este juego peligroso entre la guerrilla y las compañías petroleras, los civiles y también la naturaleza son las primeras víctimas del conflicto.

Otro actor en esta tragedia es nomen est omen: Dios. Aunque no se ha despedido de Arauca, su Iglesia al menos se ha retirado moralmente. Patricia Göthe no lo quiere dejar así: “La Iglesia no se ha y nunca se va a despedir de Arauca.” Defiende la cooperante del Servicio Civil para la Paz de la Asociación alemana de Cooperación para el Desarrollo (AGEH) la situación de las instituciones eclesiales en Arauca. „En vez de retiro la Iglesia adopta una posición neutral e imparcial. Ella no excluye a nadie de los actores involucrados. Lo que no hace es buscar la confrontación pública con OXY o el ELN“. La Iglesia no puede proteger los afectados de la explotación petrolera. “Solo podemos acompañarles”, explica el padre Nicolás Valencia Ceballo, que como Göthe trabaja en la diócesis de Arauca capital.

 

Catedral de Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Catedral de Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

 

„Con un mártir ya“. La voz del obispo es suave, literalmente flota por el aire sofocante de su oficina. Se ve cruzar la sombra del sol del mediodía a través de las persianas semi-cerradas. Huele a una mezcla de agua bendita y Clorox. Encima de la cabeza del obispo se encuentra un histórico sistema de aire acondicionado, como un halo eléctrico. Pero no está encendido porque el obispo tiene miedo de resfriarse. El calor le da a la atmósfera algo infernal y contrasta con la gruesa cruz de plata, que corre por su cuello como una gota de sudor.

Jaime Muñoz Pedroza nació lejos de los problemas y del calor de Arauca. Viene del frío altiplano andino y ha traído de allí una forma de hablar tranquila y fresca. Su apretón de manos es húmedo y reservado. Con un gesto seco y sin mover su rostro hacia él, Muñoz señala una imagen en la pared de su oficina. Desde allí, observa el amarillento azul Jesús Emilio Jaramillo Monsalve al escritorio de su sucesor. En su visita a Colombia el año pasado, El Papa Francisco beatificó al primer obispo de Arauca asesinado por el ELN en 1989.

El obispo Muñoz en su oficina en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
El obispo Muñoz en su oficina en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Muñoz ha sido el obispo de Arauca durante ocho años, y solo después de salir de su oficina sobrecalentada a las calles de la capital araucana, se comprenden sus palabras. Arauca arde de adentro hacia afuera, el cemento bajo los pies parece derretirse, al igual que debajo de las palabras convulsiona el miedo. La cancelación de la entrevista de Muñoz atestigua, por lo tanto, solo una triste serenidad.

Qué tan grande está ya la desconfianza y confrontación entre la industria petrolera y los residentes locales, se puede observar en una reunión que ha organizado CORPORINOQUIA. En la sala se nota una ruptura cultural evidente, que divide los dos grupos por medio de la base del código de vestimenta. Mientras que el personal del instituto y de los otros organismos estatales aparecen con camisas blancas, pantalones de cargo beige y zapatos de seguridad sobre el terreno incierto, entran los campesinos vestidos de pantalones vaqueros, camisas a cuadros en colores o polos de marca. Las tres primeras filas están reservadas para los expertos mandados en avión desde Bogotá y Yopal. Al lado de ellos se encuentran funcionarios de la Procuraduría Nacional, así como de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Además está un representante de OXY presente, aunque no responde a preguntas ni se expresa de alguna forma.

No sé sabe por qué no funcionan los aires acondicionados de la parte trasera, pero parece que a los campesinos no les importa. Los llaneros son un tipo especial, similar a los vaqueros de América del Norte o los gauchos de Argentina. Orgullosos a caballo pero tímidos cuando se enfrentan a los trajes urbanos. Estoicamente están esperando a los últimos expertos. Cuando estos finalmente entran, solo sienten brevemente el calor de los Llanos en su camino desde sus SUV climatizados a la sala que en su lado sí tiene aire acondicionado. Con un espectáculo de luces en cual corren con punteros láser sobre tablas, cartogramas de datos y fotos satelitales explican elocuentemente a los campesinos su entorno y situación.

Solo el breve grito de un bebé en los brazos de su mamá perturba los números y hechos arrojados al silencio. En una hora y media fueron explicados la evaluación de las muestras tomadas y los resultados de dos expediciones que arrancaron respectivamente en invierno y verano pasado. Pero después de que el último experto hubiese terminado, se levantan varias caras bronceadas de la penumbra de los asientos de felpa rojo y claman su disgusto con su canto dialectal característico del llano contra la muchedumbre del cuello blanco.

„Con todo respeto, doctora, sabemos cómo era el estero antes de la OXY“. Un brazo marchitado se extiende desde una manga estampada de flores hacia los expertos, que lo reciben con una postura defensiva, brazos en camisas almidonadas cruzados frente a su pecho. La mujer no se levanta, en pie de igualdad y flanqueada por otros campesinos, muestra su indiferencia frente a los trucos de los expertos. Dos filas frente a ella, William Salazar con un poderoso sombrero de vaquero y con su poncho colgado en el hombro, adjunta: „Conocemos el territorio porque allí nacimos, sabemos que se trata de un ecosistema estratégico y único en el mundo y la amenaza de la desaparición de sus aguas está allí. Lo vimos venir años atrás cuando el río Lipa y el salto de Lipa se secaron y nadie nos escuchó.“

Audiencia pública de COPORINOQUIA en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen
Audiencia pública de COPORINOQUIA en Arauca ©Stephan Kroener, kolumbienverstehen

Lo que más preocupa a la gente, es el descubrimiento de metales pesados y químicos en las aguas restantes de su antiguamente poderoso paisaje fluvial. “Hay más metales allá y ya hay muertos en la vereda de Sinaí, hagan algo“, la voz de Salazar se eleva brevemente bajo el asentimiento general de los campesinos. Aún no se ha aclarado, si ha habido muertos por la contaminación del agua, pero los aldeanos de Lipa están exigiendo un control de salud de un estudio independiente. Los expertos de CORPORINOQUIA intentaron asegurar a los agricultores que sus pruebas mostraron un valor mínimo que no pone en peligro a la salud. Un viejito bromea pesimista desde su sillón: “Esta pija de la ingeniería ambiental no he estudiado, pero el territorio me ha enseñado y los datos lo muestran que nuestra agua no es potable”.

La comunidad ve el hecho de que hay metales pesados en el agua como un peligro serio: “Sí, hubo muertos en la comunidad, pero no se ha llegado al fondo de saber bien por qué fue. Sí, hubo recién nacidos niños con malformaciones. Sí, hubo casos, no son muchos, pero se solicita al Estado que se haga una revisión para saber cuáles personas ya están enfermas.” Los líderes sociales también exigen al Estado, “que no solo se monitoree el agua dentro del campo, si no afuera en los ríos, estas aguas nos rodean por todos lados, llegan hasta acá y riegan los campos de arroz que todos comemos y que también consumen allá en Bogotá.”

La situación sigue siendo tensa en la sala de conferencia, y no se mejora, cuando la directora de CORPORINOQUIA, así como la delegada de la Procuraduría Nacional para Asuntos Ambientales y Agrarios explica que los campesinos de la región tendrán también parte de la culpa por el daño ambiental. “La explotación es un interés público y prima sobre cualquier otra actividad”, aclara Nubia Cenid Pulido Verano, de la Procuraduría. En principio, parece que la mujer que está exclamando justicia para OXY, se hubiera equivocado en la sala, pero con palabras rigurosas dice, que el cultivo de plátano afecta a la laguna de la misma forma como sucede con la extracción de hidrocarburo.

Además afirma que efectivamente esta extracción va a crecer “y sí, crece sobre el humedal porque es donde está el petróleo” y porque “el Caño Limón tiene potencia para extraer mucho hidrocarburo”. Aunque los informes que fueron presentados por los expertos no han aclarado quién habría construido cuales y cuantos taponamientos, la funcionaria dice que “todos la hemos embarrado, todos hemos sido culpables o por acción o por omisión. ¿Pero qué nos toca en este momento? Unir fuerzas.” Cuando llega al tema de la contaminación del agua la sala ya está en pie pero ella afirma con una voz alejada de la realidad: “Ya sabemos que el problema es con el agua, ¿entonces qué nos toca? Mejorar técnicamente para que la gente que ahora está tomando agua con hidrocarburo, lo hagan en otro sitio”. Al final concluye: “Ustedes saben que las quemas alrededor (de la laguna) afectan más (al medio ambiente) que Chipirón”.

“Un momentico doctora, con todo el respeto que usted merece, pero nos incomoda bastante lo que dice, nosotros somos campesinos, somos brutos pero a veces entendemos”. Enfurecido por las palabras de la funcionaria, un campesino mayor, que se presenta como el fundador de una vereda afectada, se apoya en el respaldo del lujoso asiento frente a él. “Yo le doy a usted un informe como era el Caño Limón“, y con palabras abundantes explica a la desconcertada oficial su región: “Del Río Lipa bajaron chalanas pesados con capacetes, cargados de cosas que habíamos cultivados en sus orillas. Somos colonos y trabajamos con espada y machete en nuestras manos. No somos invasores, los invasores son OXY. No tapamos los ríos con unas hojas de plátano, como se está imaginando, ni tendríamos los recursos para domesticar esta gran naturaleza”.

William Salazar ©Bianca Bauer, Sozialpastorale Arauca
William Salazar ©Bianca Bauer, Sozialpastorale Arauca

La imagen que surge del informe de las autoridades ambientales, muestra un conflicto de directivas entre las instituciones diferentes (CORPORINOQUIA, ANLA, Ministerio de Ambiente, etc.). Pero queda claro que el INDERENA, la autoridad que otorgó la licencia a la compañía petrolera en la década de los 80, cometió el error principal. Así también lo menciona, Martha Plazas Roa, directora de CORPORINOQUIA: „Soy araucana y estoy sufriendo lo que está sucediendo, pero no he firmado ninguno de estos contratos“. CORPORINOQUIA como autoridad sucesora no puede ser considerada responsable, debido a una reestructuración institucional. Las actuales leyes y estándares ambientales no se pueden aplicar a casos anteriores, por eso solo le queda a COPORINOQUIA administrar la situación de la presencia de OXY en este ecosistema emblemático de Arauca. Sin embargo, la ANLA intentó tranquilizar a los agricultores, argumentando que ya no habrá más pozos en la zona.

El experto en conflictos ambientales, Alejandro Pulido, no cree que el problema terminará allá: “Evidentemente el deterioro ambiental del Lipa se concentra en responsabilidades institucionales y de las petroleras, señalar a los campesinos es distorsionar el debate fundamental”. El hombre de unos treinta y cinco años está sentado en un café de Bogotá. Como experto independiente y en nombre de una ONG internacional acompañó a la expedición dirigida por CORPORINOQUIA a Lipa. “En este territorio se encuentra un suelo muy fértil, que al ser intencionalmente secado está siendo apropiado ilegalmente por arroceros agroindustriales”. Pulido afirma que sus sistemas de riego han ayudado a drenar la laguna, pero para el experto los principales culpables son las presas, canales y esclusas profesionales que según él ha construido OXY y la gobernación de Arauca.

Pulido tiene una tesis arriesgada: “Yo antes pensaba que era un daño colateral de la infraestructura petrolera, ahora estoy planteando la hipótesis que OXY está buscando secar el ecosistema de Lipa para poder sacar petróleo”. Pulido cree que OXY quiere evitar así las estrictas regulaciones ambientales actuales: “Normativamente no es posible perforar en humedales, si estos se secan, no habrían restricciones ambientales para montar pozos petroleros”.

Un mar de plantas acuáticas donde antes estuvo humedal ©Fotógrafo pide anonimato
Un mar de plantas acuáticas donde antes estuvo humedal ©Fotógrafo pide anonimato

La actual explotación petrolera está bajo una forma de “protección monitoria”, es decir el hecho se queda en el limbo judicial. Pero si la Laguna de Lipa y sus afluentes no llevarán agua, se puede quitarle su estado de humedal y con eso se le quita las restricciones normativas. En este caso no habría ningún obstáculo más para las compañías petroleras. Pulido subraya su hipótesis con el hecho que Lipa es estratégicamente importante para OXY, debido a que puede conectar el campo petrolífero de Caño Limón en el norte con el del Campo Caricare en el sur ya que geológicamente son del mismo sistema.

En la conferencia en Arauca, también hay dudas sobre lo que dicen las instituciones: “Antes las entidades ambientales nos mintieron y ocultaron cosas. Eso que hacen en el territorio, que no creemos en la ciencia que nos ponen, y que estamos prevenidos”, aclama un joven campesino. Salazar le da la razón: “Ellos ahora están culpando a los arroceros, que sí también afectan, pero no es en esta medida. Ellos son los causantes de los males allí, porque el problema del agua lo tenemos hace treinta y palo de años (cuando llegó la OXY) y los arroceros han llegado hace cinco apenas“.

Vista aérea de la laguna de Lipa secada con la isla artificial de Chipirón y la vía ferrocarril ©Fotógrafo pide anonimato
Vista aérea de la laguna de Lipa secada con la isla artificial de Chipirón y la vía ferrocarril ©Fotógrafo pide anonimato

“En la medida que la laguna se está secando, los campesinos van a agarrarse tierras, así que si la compañía se descuida, de pronto van a llegar a la plataforma Chipirón y les van a sembrar maíz ahí”. Así se escucha a los araucanos riéndose amargamente sobre el afán de los campesinos mover sus campos cada vez más hacia el lago seco. Para un líder social anónimo habrá una forma para parar el avance de la frontera agrícola: “Hay caños que están taponados y que al destaponarse perfectamente le llega agua a la laguna. Pueda que no devolvamos ni siquiera un 30 por ciento de lo que era la laguna, pero sí la podemos oxigenar, podemos lograr que hay nuevamente animales y que la fauna se recupera en parte.” Uno de los voceros de Lipa, que ha estado quejándose de las maquinaciones de OXY en la laguna durante décadas, reconoce un cambio en la postura de CORPORINOQUIA, que está cada vez más del lado de los campesinos.

Una empleada en el departamento ambiental de la Gobernación de Arauca sueña igual con un posible rescate de la laguna. Ella estaba allí cuando los miembros de la expedición fueron conducidos a través del puente del ferrocarril a la plataforma. Por la construcción de los zancos el espacio debajo de los rieles es más profundo, por eso se quedaron unos charcos de agua. La joven ambientalista se ve realmente afectada cuando cuenta de los daños ambientales: “Hay más animales que agua (en los charcos), moribundos, los caimanes y chigüiros no tienen agua ni su hábitat. Todo el resto está completamente seco. Como persona, como araucana y profesional de estudios ambientales me corta el corazón”.

El puente de ferrocarril sobre el “lago” como último refugio ©Fotógrafo pide anonimato
El puente de ferrocarril sobre el “lago” como último refugio ©Fotógrafo pide anonimato

En Arauca se enfatiza que Colombia sí necesita el petróleo y que su explotación es de interés nacional. “¿Pero en qué condiciones?”, preguntan los voceros de Lipa, “Los porcentajes que gana el país con estas compañías son mínimas, las ganancias se lo llevan ellos y a nosotros nos quedan los problemas sociales y ambientales, por eso nos oponemos contra esta explotación petrolera.” En Arauca, el largo conflicto de Colombia aún no ha terminado. Se trata de tierra, dinero y poder. Mientras la explotación de los recursos no beneficie a la población local y proteja su medio ambiente y sus estilos de vida, ni los castillos de bolsas de arena proporcionarán una paz en Arauca.

Para este reportaje se intentó repetidamente obtener una opinión de OXY Colombia, sin embargo, la compañía pospuso varias veces citas programadas para después de tres semanas anunciar: “La compañía (OXY Colombia) decidió oficialmente y legalmente no pronunciarse hasta cuando las autoridades estatales hicieran oficialmente algún tipo de pronunciamientos sobre esta investigación (de los daños ambientales en la Laguna de Lipa)”.

Español no es mi lengua materna, por eso les pido que si encuentran errores de sintaxis, redacción u ortográficos en mis blogs, me avisen porfa.

Este reportaje fue escrito durante una visita de campo a finales de mayo 2018 y fue publicado por Semana Rural en español y en alemán por Lateinamerika Nachrichten. Es la versión in-editada y íntegra. 

Material interesante:

https://ejatlas.org/conflict/destruccion-ecosistema-bioestrategico-el-lipa-arauca-colombia

http://ipt.biodiversidad.co/iavh/resource.do?r=riqueza-lipa

http://www.welovevillavo.com/revista-/2018/04/05/Ecosidio-en-Arauca-una-canci%C3%B3n-contra-la-explotaci%C3%B3n-petrolera

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-595859

http://i2d.humboldt.org.co/ceiba/resource.do?r=riqueza-lipa

https://www.youtube.com/watch?v=NPpW-oYfqXI

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