En búsqueda de los mensajes perdidos

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Diría que no me ha afectado la tecnología, como un alcohólico diría que no le afecta el trago. El primer paso para quitarse un vicio es de aceptarlo. Sí, soy adicto, #metoo 🙂, este aparato inteligente que me hace estúpido es lo que necesito, me calienta hasta mis espermatozoides, que ya deben estar improductivos por tantos rayos electromagnéticos.

Pero la bebe que llevo en mi bolsillo, es lo último que acarició por la noche y lo primero que me saluda por la mañana. Es una novia fea y boba que no me puedo quitar. Con ella viajo hace unos seis años por el mundo virtual en una especie de luna de miel eterna. Pero por mi relación monomedial, descuidé a mis relaciones interhumanas.

Todo empezó con la búsqueda al mensaje de este chino que me vendió mi vicio, mi novia, mi smartphone. Mientras estaba bajando el inbox de mi Facebook, salieron mensajes, unos que nunca había contestado u otros con preguntas a cuales nunca había recibido respuestas. Veía fotos de perfiles de personas cercanas y otros que ni me recordaba pero que supuestamente eran amigos. Fue como una vuelta al pasado a cabalgada, las fechas se volvían cada vez más viejas.

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Son miles de mensajes que me quedan en mi buzón. Según un estudio de mercado del año 2015 de la empresa Radicati un estadounidense común recibe cada día 88 emails pero solo envía 34. Si se descuenta los doce emails spam (que solo son los que si pasaron todos los filtros), se quedan 42 mensajes que no son contestados – todos los días y solo en el buzón de correo. Interesante de dicho estudio es también, que la empresa espera que esta dinámica crece aún más en los próximos años. Para el 2019 se espera que ya 47 emails no serán contestados. Como cada vez más los servicios de mensajes „instantáneos“ aplazan a los emails, se puede esperar el mismo efecto para los mensajes de Facebook, WhatsApp, etc. Es decir que una cantidad enorme de mensajes no contestadas se quedan perdidos en el espacio.

Eso es una razón para mí de prender de nuevo mi DeLorean y bajar el timeline como Marty McFly en Volver al futuro. Las mensajes suben rápidos y me acuerdan de cosas que compré o vendí en grupos de Facebook, artículos que escribí y los comentarios de lectores que recibí, chicas de fiestas que ya están casadas y que parecen haber borrado su pasado, empleos que tenía y que ni aparecen en mi curriculum, viajes que planeé que se realizaron a veces y muchas otras veces no.

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Abro perfiles de caras conocidas u ocultas de la niebla del pasado. 20 minutos bajando y solo estoy en el 2014. Corro más rápido, aunque no puedo dejar de parar y mirar las caras y nombres del pasado. Siento como vuelve mi memoria, siento que estoy rompiendo un muro de tiempo y del olvido. ¿Qué hace este amigo ahora? ¿No vi hace poco una foto de él en China? ¿Y qué pasó con esta compañera de clase, no se divorció ya por segunda vez? Uepa, esta chica me mandó su número, nunca la contesté. La conocí en un karaoke en Bucaramanga hace cinco años, pero tal vez está en Instagram, la voy a buscar después.

Más profundo que nado en este mar de mensajes perdidos, encuentro noticias del pasado como un médium en su bola de cristal. Siento vergüenza, que por tanto correcorre del día a día no las contesté o no insistí a recibir respuesta. Por eso decido a escribirles, a contestarles por fin. Aunque con muchas no tenía contacto por seis hasta ocho años, es increíble que tan rápido me llegan mensajes del pasado que me refrescan la memoria y activan recuerdos que me hacen reír frente a mi novia boba. Acá les dejo dos:

María

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Cuando viví en Mérida, Venezuela, caí en una pelea de jóvenes. Fue golpeado con una botella que se rompió y me cortó la nariz. Me llevaron al hospital cercano donde fue atendido por María.
Ella fue mi enfermera. Me acuerdo muy bien como ella se me acercó para quitarme la sangre de la cara. Estaba sentada en el borde de una camarilla y tenía las piernas abiertas. Mi nariz estaba cortado de arriba abajo. Ella intentó pegarla con una cinta medicinal. No entendía mucho de cirugía. El otro día me quitaron su curita y me dieron diez puntas.
Pero esta noche todo eso no importó. Solo tenía ojos para ella… y su escote. Mientras ella intentó parar la sangre que me salió todavía en chorros, admiré su rojo brasier de encajes que brilló desde su vestido blanco antiséptico. Tal vez estaba delirando. Pero cuando dijo que ya estaríamos listos, la pregunté por su número „en caso de que tengo problemas con la nariz“.
Me lo dio sin sospechas. Creo que salimos dos o tres veces antes que volví a Colombia. Solo me quedó esto y una delgada línea que antes era una cicatriz horrible. Pero la memoria vuelve mientras la escribo más de seis años después.
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A mi mensaje en vano, María contesta casi directamente el otro día. Me cuenta que como muchos otros de sus compatriotas salió de Venezuela. El entorno de su trabajo en esta clínica pública se politizó demasiado y por eso fue a Madrid, España, donde ahora trabaja como enfermera.
Pocos días después de nuestro reencuentro virtual celebra su primer aniversario de su llegada a Europa. Dice que su salida fue una „odisea“ y que todavía está muy sola en Madrid.
Me muestra una foto de ella con una cinta en la nariz, similar a la que me dio a mí. Nos reímos pensando en su solidaridad conmigo de hacerse operar su nariz.
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Lamentablemente, no pudimos calcular cómo llegar de “Mérida, Venezuela” a “Madrid, España”. Hasta que para Google es una „odisea“.
Georgie
Georgie, Ich und Herr Eichel
Georgie, el autor y el „Señor Eichel“ ©Stephan Kroener
Georgie era una estudiante de intercambio en mi universidad en Alemania. No se llamaba así, pero como venía de Georgia (este pequeño país entre Rusia y Turquía, no el estado en EEUU) recibió este apodo. Fuimos compañeros de piso en una residencia de estudiantes en el pueblo de Eichstätt donde estudiábamos. Era la residencia más económica y por supuesto la con las mejores fiestas. Pero después de muchas rumbas logramos graduarnos y nuestros caminos se alejaron.
Mensaje de Georgie 13 de octubre 2012 4:49am 
Estoy de vuelta en Georgia y es tan aburrido acá, pero en una semana me voy a casar y estas invitado a visitarnos, sabes, amo mucho a este hombre…
Mensaje de Georgie 14 de diciembre 2012 2:48am 
Querido amigo, te pensé mucho, ya estoy más „gordita“ (embarazada)…
Mensaje de Georgie 11 de noviembre 2013 8:43am
Hace mucho no sé nada de ti, mi hija ya tiene cuatro meses…
Giorgie KinderSK 05 de septiembre 2018 4:24pm  
Hola Georgie 🙂
Georgie 05 de septiembre 2018 4:39pm
Me alegro saber de ti, ya tengo dos hijos, trabajé como profesora en Georgia pero dejamos el país porque nuestro hijo tiene un fuerte defecto genético, atrofia muscular espinal, no puede gatear ni pararse. Hace tres meses estamos en Stanford en los EEUU, hacemos parte de un estudio investigativo, más tarde recibirá medicamentos, en Georgia no hubiera sobrevivido, viví una pesadilla pero ya
estamos mejor.
SK 05 de septiembre 2018 4:42 pm
Estas contando más rápido que puedo contestar 🙂 tus niños se ven muy lindos, espero que estén bien bajo estas condiciones.
SK 05 de septiembre 2018 4:43 pm
Leí algunos de nuestros mensajes anteriores, fue un tiempo chévere 🙂
Georgie 05 de septiembre 2018 4:45 pm
jajaja, no leo estos correos, me da pena 🙂 ¿Tenes hijos, esposa?
SK 05 de septiembre 2018 4:46 pm
No, nada 🙂
Georgie 05 de septiembre 2018 4:42 pm
Acá visito bastante a un restaurante mexicano y por lo latino te acuerdo mucho.   
       
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El viaje de Georgie de Georgia a Stanford, EEUU
Juntos revisamos nuestras fotos y nos reímos de las locuras estudiantiles. Ella nombró a su hija como una compañera del piso de nosotros y a su hijo, Giorge, como recuerdo a su apodo.

Cuando me bajo de nuevo de mi DeLorean, siento mi memoria refrescada y mi corazón calentado. No encontré el chino que me vendió hace tantos años mi novia boba.

A veces una relación necesita nuevos ingredientes. Por eso creo que voy a bajar más a menudo el timeline de mis mensajes en búsqueda de un mensaje perdido y de una cara conocida.

Español no es mi lengua materna, por eso les pido que si encuentran errores de sintaxis, redacción u ortográficos en mis blogs, me avisen porfa.

Este blog fue escrito para la clase NARRATIVA MULTIMEDIA de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes, Bogotá. 

 

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