La Reunificación de Colombia

Dejación de armas de las FARC ZVTN Mesetas 599
Alexis Ley, nació hace ocho meses en la selva del Meta. Sus papas ahora dejaron en Mestas las armas ©Stephan Kroener 

“Un día histórico!” dijo presidente Santos el martes hace dos semana a una multitud de guerrilleros en Mesetas, Meta. Pero no solo fue un día histórico para la paz sino un día de reunificación de Colombia. Colombia es un país de mucha variedad, de gente, paisajes e historias. No existe una Colombia, sino muchas. La Colombia de la Costa es diferente a la de los cachacos como también la de los llaneros es diferente a la de los del pacífico.

Entre ellas hay dos Colombias que están marcadas y dividas por estratos sociales e ideologías de odio. El fin de semana hace dos semanas los alemanes acompañaron al excanciller Helmut Kohl a su último descanso. El llamado arquitecto de la reunificación de Alemania y Europa murió hace un mes. Yo viví 16 años bajo su regencia que pareció de alguna manera al régimen de ciertos finqueros politizados en Colombia. Sus críticos lo llamaron Gutsherr, hacendado. No siento mucha cercanía al estilo político de Kohl pero sí lo reconozco como una persona que estuvo en el momento correcto en el puesto correcto y aprovechó esta oportunidad para el bien de Alemania.

Su ataúd bajó en un barco especial el Rin que es el río Magdalena alemán. Lo llaman el Schicksalsfluss de Alemania, porque acá juega la saga de los Nibelungos, cruzó Blücher contra Napoleón y los Aliados contra Hitler. El río del destino de Colombia subieron los primeros conquistadores y bajarán las últimas víctimas de la violencia. Los departamentos a sus lados son conocidos por masacres feroces y una guerra de más de 50 años. Las armas de esta guerra fueron ahora guardadas y se silenciaron los fusiles para dar escuchar a las palabras y la discusión política.

Es un gran paso hacia un postconflicto y una reunificación de Colombia. Una Colombia que no se conoce a sí mismo y que está separada por el odio. Así como Alemania occidental y oriental estaban separados por más de 40 años. Allá dos ejércitos estaban por décadas preparados para la guerra civil, para matar al hermano hasta con armas atómicas. El muro simbolizó esta separación. Por los años creció el odio contra las bestias comunistas y los guerreristas/belicistas capitalistas y aumentó la ignorancia sobre como es y cómo vive el alemán al otro lado del muro.

En Colombia los muros son los estratos sociales y la lejanía de muchos pueblos que son abandonados por un Estado frágil. Santos ahora habla de paz como Kohl habló de los paisajes florecientes. Alemania oriental todavía tiene muchos problemas, todavía no estamos en el mismo nivel de vida y todavía hay muchos muros en las cabezas de la gente. Pero más de un cuarto de siglo después de la reunificación los alemanes no se pueden imaginar que su país estará separado de nuevo por un muro.

Tal vez en unas décadas los colombianos tampoco se pueden imaginar que un conflicto como este que acabaron de terminar los separará de nuevo. Tal vez en unas décadas va a bajar un barco funeral el Magdalena y los colombianos lo vieran con sentimientos encontrados como los alemanes lo están viendo ahora en las orillas del Rin.

(Esta columna lastimosamente no fue aceptada por EL ESPECTADOR, pero vale la pena publicarla acá. Si tienen un contacto a un medio que estaría interesado en publicar mis columnas, me avisan por acá, gracias!)  

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2 Gedanken zu “La Reunificación de Colombia

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